En el Pueblo Mágico de Pinos, Zacatecas, sobrevive una de las tradiciones artesanales más antiguas de México gracias al trabajo de don Francisco Lara, considerado el último alfarero activo del municipio. Con orgullo y una enorme vocación por su oficio, mantiene viva una actividad que ha pasado de generación en generación dentro de su familia y que hoy enfrenta el riesgo de desaparecer.

La historia de la familia Lara está profundamente ligada a la alfarería. Fue su madre, Tomasa Moreno Limones, descendiente de varias generaciones de alfareros, quien le enseñó el oficio desde niño. Don Francisco representa ya la quinta generación dedicada al trabajo del barro, aunque reconoce que cada vez son menos las personas interesadas en aprender esta labor. Mientras que décadas atrás existían más de 80 alfareros en Pinos, hoy él es el único que continúa elaborando piezas de manera tradicional.

Lejos de ser un trabajo sencillo, la alfarería requiere esfuerzo físico, habilidad y mucha paciencia. El proceso comienza con la extracción del barro de bancos naturales ubicados en los alrededores del municipio, donde cuenta con autorización de los propietarios para obtener la materia prima. Antiguamente el barro se transportaba en burros, una experiencia que el propio artesano también vivió durante su juventud.

Jarras de barro

Una vez recolectado, el barro debe secarse al sol, triturarse manualmente con grandes mazos de madera, cernirse para eliminar impurezas y amasarse hasta obtener la consistencia adecuada. Solo después de este proceso puede comenzar el modelado de cada pieza, realizado completamente a mano, sin torno ni maquinaria especializada.

Don Francisco explica que la paciencia es fundamental en este oficio. Elaborar una pieza de calidad requiere tiempo y precisión. En sus mejores años llegó a fabricar hasta 30 ollas diarias, una productividad que le permitía sostener económicamente a su familia. Sin embargo, asegura que quien solo logra producir una o dos piezas al día difícilmente puede vivir de este trabajo.

En su taller se elaboran una gran variedad de productos de barro: ollas para cocinar frijoles, cántaros, macetas, platos, jarras, floreros, salseros, tortilleros, servilleteros, caballitos tequileros, centros de mesa y piezas decorativas personalizadas. Muchos clientes incluso le envían fotografías con diseños específicos, los cuales reproduce respetando las medidas solicitadas.

Las jarras de barro listas para vender.

Uno de los aspectos más interesantes de su trabajo es que también fabrica de manera artesanal los colores que utiliza para decorar las piezas. Recolecta minerales y piedras de los cerros cercanos, los muele hasta convertirlos en polvo y prepara pigmentos naturales como el rojo, blanco, negro y verde, este último obtenido mediante la oxidación y molienda de cobre. Gracias a estas técnicas tradicionales logra acabados únicos que conservan la esencia de la alfarería antigua.

Las piezas pasan por dos procesos de cocción. Primero son horneadas para endurecer el barro y posteriormente reciben el esmalte antes de regresar al horno durante varias horas para fijar definitivamente los colores y el acabado final.

A pesar de su amplia experiencia, don Francisco reconoce que el futuro de la alfarería depende del interés de las nuevas generaciones y del apoyo institucional para formar nuevos artesanos. Su mayor deseo es compartir sus conocimientos con jóvenes interesados en aprender y evitar que este valioso patrimonio cultural desaparezca.

Con humildad, pasión y más de cinco generaciones de historia familiar, don Francisco Lara continúa demostrando que la alfarería no solo es un oficio, sino una expresión viva de la identidad cultural de Pinos, Zacatecas, que merece ser preservada para las futuras generaciones.

Información de contacto
Francisco Lara Artesano de Ollas de Barro

Lugar: Pinos, Zacatecas

Teléfono: 496 128 7753

Es creador de contenido y responsable del canal de YouTube La Finca de Mi Tierra, donde documenta las tradiciones, paisajes e historias de las comunidades rurales de México. Estudió Ingeniería en Computación en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y reside en el estado de Zacatecas, desde donde impulsa proyectos dedicados a difundir y preservar el patrimonio cultural de su tierra.

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