En una pequeña comunidad de la sierra zacatecana, rodeada de parcelas, arroyos, presas y animales de granja, vive don Raúl Hernández, un hombre de 72 años que ha dedicado prácticamente toda su vida al trabajo del campo. Su historia es la de muchas familias rurales que, con esfuerzo y constancia, han logrado salir adelante aprovechando la tierra, los animales y los conocimientos heredados de generación en generación.

Durante una visita de La Finca de Mi Tierra, don Raúl abrió las puertas de su hogar para compartir parte de su historia y mostrar cómo es la vida cotidiana en este rincón de Zacatecas. Recuerda que llegó a este lugar cuando apenas tenía siete años de edad, después de que su abuelo, don Luis Hernández, comprara el terreno a la viuda de la antigua Hacienda de Santa Cruz.

Según relata, su abuelo pasaba constantemente por este camino y quedó impresionado por la belleza y las posibilidades del lugar. Poco tiempo después adquirió el terreno, trasladó sus animales y comenzó a construir las primeras viviendas para la familia. Desde entonces, varias generaciones han vivido y trabajado en estas tierras.

A lo largo de los años, don Raúl se dedicó a sembrar maíz, avena y calabaza, además de criar ganado, caballos, cerdos y aves. Sin embargo, reconoce que los tiempos han cambiado y que cada vez es más difícil encontrar personas que ayuden en las labores agrícolas.

“Yo cultivaba mis tierras, pero ya no hubo quién me ayudara. Yo solo ya qué hacía. Ahora le dejo al hijo para que siembre”, comenta mientras recorre los cultivos que este año lucen verdes gracias a las lluvias.

Actualmente es su hijo quien continúa gran parte del trabajo agrícola, apoyado por sus propios hijos. Aun así, don Raúl sigue participando en las actividades que puede realizar y aprovecha su experiencia para mantener en funcionamiento la propiedad.

Entre los animales que cría destacan los cerdos, una actividad que le permite obtener ingresos adicionales. Varias de sus marranas se encuentran cargadas y constantemente recibe pedidos de pequeños productores de la región que buscan adquirir lechones para engorda. También conserva vacas, becerros, caballos y algunos pavos reales que llaman la atención de quienes visitan el rancho.

Además de agricultor y ganadero, don Raúl ha trabajado toda su vida como albañil. Gran parte de las construcciones que existen en la propiedad han sido realizadas por él mismo. Muros, banquetas, corrales y habitaciones son resultado de décadas de trabajo constante.

Con orgullo muestra algunas de las obras que ha levantado poco a poco, utilizando piedra, cantera, tierra y materiales de la región. Aunque reconoce que ya no tiene la misma fuerza de antes, continúa realizando mejoras cuando el tiempo y la salud se lo permiten.

Otro aspecto que distingue su hogar es la variedad de árboles frutales que ha cultivado. Duraznos, higueras, limones, granadas y naranjos forman parte del paisaje que rodea la casa. Muchos de ellos producen fruto gracias al agua de lluvia que recolecta cuidadosamente para aprovechar cada recurso disponible.

Durante la charla también reflexiona sobre la situación actual del campo mexicano. Considera que los costos de producción han aumentado considerablemente y que cada vez es más complicado obtener ganancias de la agricultura. A pesar de ello, asegura que seguirá trabajando mientras tenga fuerzas.

Para don Raúl, la verdadera recompensa está en conservar su patrimonio familiar, cuidar a sus animales y ver que las nuevas generaciones continúan vinculadas a la vida del campo.

Historias como la suya reflejan el esfuerzo silencioso de miles de hombres y mujeres que durante décadas han sostenido la actividad rural en Zacatecas. Su experiencia, conocimientos y dedicación forman parte de una tradición que sigue viva entre sembradíos, corrales y caminos de terracería que aún conservan la esencia del México de antes.

Comunidad: Rancho Santa Cruz, municipio de Valparaíso, Zacatecas.

Comments are closed.