En las montañas de la sierra de Valparaíso, Zacatecas, existe un sitio que durante décadas ha sido visitado por personas interesadas en conocer una de las historias más famosas del corrido mexicano. Se trata de El Cedrito, un paraje ubicado cerca de Milpillas de la Sierra, donde la tradición oral señala que fue colgado Valentín Ávila Ramírez, mejor conocido como Valentín de la Sierra.
Durante una visita realizada por La Finca de Mi Tierra, conversamos con don Gonzalo Díaz y con José de Jesús Montoya, propietario del terreno donde se encuentra este histórico lugar. Ambos compartieron recuerdos, relatos heredados de generaciones anteriores y detalles sobre una historia que sigue viva entre los habitantes de la región.
Antes de hablar de Valentín, don Gonzalo recordó cómo era la vida en la sierra durante los primeros años del siglo pasado. Según las historias que escuchó de su abuelo, los trabajadores de las haciendas enfrentaban jornadas muy largas, malos tratos y salarios mínimos. Muchos de ellos recibían únicamente vales o tarjetas para comprar maíz y frijol en las llamadas tiendas de raya. La ropa era de manta, los sombreros se fabricaban con palma o paja y los viajes podían durar semanas recorriendo caminos de terracería en carretas tiradas por bueyes.

En ese contexto de desigualdad y conflictos surgieron los movimientos armados que marcaron la historia de México. Fue precisamente en aquellos años cuando ocurrió el episodio que dio origen al famoso corrido de Valentín de la Sierra.
De acuerdo con la versión que conoció don Gonzalo a través de un hombre mayor llamado don Pedro Mata, quien aseguraba ser familiar de Valentín, este no era un combatiente ni participaba directamente en los enfrentamientos. Se dedicaba a cuidar su ganado y a mantener a su familia. Sin embargo, un grupo de soldados lo acusó de colaborar con los cristeros debido a que portaba una imagen religiosa y conocía bien los caminos de la sierra.
A pesar de que Valentín insistió en su inocencia, fue detenido y obligado a acompañar a los militares. Conforme avanzaba la tarde llegaron a la zona de El Cedrito, donde decidieron pasar la noche. En un momento, los soldados le pidieron que buscara agua en un manantial cercano. Uno de ellos, compadecido de su situación, le sugirió escapar aprovechando que conocía perfectamente la región. Sin embargo, Valentín regresó con las caramayolas llenas de agua convencido de que no tenía nada que ocultar.
Según el relato transmitido por generaciones, aquella decisión selló su destino. El capitán ordenó que fuera colgado de un gran pino que existía en el lugar. Tiempo después, un soldado que presenció los hechos habría informado a la familia sobre lo ocurrido. Cuando finalmente llegaron, encontraron únicamente los restos de Valentín y le dieron sepultura en el mismo sitio.
Actualmente todavía se conserva una cruz de madera y una pequeña capilla levantada en su memoria. Aunque han pasado más de cien años, muchas personas continúan visitando este lugar para conocer la historia y rendir homenaje al personaje que inspiró uno de los corridos más conocidos de México.
Don Gonzalo recordó además una experiencia que vivió hace muchos años cuando coincidió con Antonio Aguilar en un taller mecánico de Fresnillo. Al enterarse de que era originario de la región donde ocurrió la historia, el famoso cantante mostró gran interés por conocer más detalles sobre Valentín de la Sierra y sobre el sitio donde sucedieron los hechos.
Hoy, gracias al interés de habitantes y visitantes, la memoria de Valentín continúa presente entre los caminos, los pinos y las montañas de la sierra zacatecana. Historias como esta demuestran la importancia de conservar la tradición oral de las comunidades, pues son los propios habitantes quienes mantienen vivos los relatos que forman parte de la identidad y del patrimonio cultural de Zacatecas.
Comunidad: El Cedrito, Milpillas de la Sierra, Valparaíso, Zacatecas.
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